Algunos los creen bellos y otros desastrosos, la masiva edificación no sólo merma nuestra vista y nuestros paísajes, sino que fomenta la explosión urbana y deja sin regular el uso de suelos y espacios. Llevando al ser humano no sólo a la cubicolocación en ambientes laborales sino que estrecha los espacios de uso común para cualquier
celula de agrupamiento en dichas estancias. Esto como ya es sabido provoca roce entre los convivientes
básicamente a raíz del poco espacio y el extremo encuentro unos con otros.
Creo que además son una forma para llevar a más gentes a las ciudades y alimentar al voraz sistema de mercado que nos llama a alimentarlo con la única materia prima que este conoce
claramente me refiero al dinero, el cual también es una de las únicas materias primas que pueden darse en asentamientos urbanos y la otra claro est´á, es el a veces mal ponderado ingenio humano.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Algunos los creen bellos, es que hay algunos que realmente se merecen que los tilden de bellos. Pero, hay excepciones que cada vez marcan una diferencia con respecto a los anteriores, sumando la mayoría.
Me recordaste a alguna comentario reciente. Sería tan diferente si cada cubículo tuviera su propia identidad, teniendo independencia con respecto al acabado final del edificio. Por lo menos nos daría la sensación de originalidad, colorido que combinaría con el hermoso paisaje urbano porteño. Pero en vez de eso contrasta cada vez más, marcando la diferencia entre lo antiguo sobreviviente y lo moderno que va a empezar a plagar nuestro puerto, copiando la triste iniciativa de Viña, en donde dan permiso para edificar donde no se debe -ochenta proyectos entre Las Salinas y Con-cón! Una lástima.
"Me cagaste con la vista!" Un graffiti -rayado en el nuevo edificio que está en Errázuriz con Freire creo- que se repetirá con frecuencia a partir de ahora.
Publicar un comentario